Especies

Encina

(Quercus ilex)

La encina es uno de los árboles más emblemáticos del paisaje mediterráneo, y la especie más abundante en la península ibérica. Es un árbol que puede alcanzar entre 15 y 25 metros de altura. La copa de la encina es densa y expandida, formada por ramas horizontales y hojas persistentes, que proporcionan un refugio ideal para muchas especies de fauna.

Las hojas de la encina se mantiene hasta 3 y 4 años, por lo que se mantiene siempre verde. Tienen formas que van desde redondeada hasta lanceoladas, con un borde dentado. Su color es verde oscuro en la parte superior y gris plateado en la parte inferior.

La encina posee flores masculinas y femeninas en el mismo árbol. Las flores masculinas son amarillas y se agrupan en áreas colgantes (como amentos), mientras que las flores femeninas se presentan en racimos más pequeños.

El fruto de la encina es la bellota, que madura en el otoño. Es alargada, de unos 2 a 4 cm de largo, y está envuelta por una cápsula leñosa llamada cúpula, y son muy importantes para la fauna silvestre, especialmente para jabalíes, ciervos, varios tipos de aves que las consumen y también para el ganado. La bellota ha sido también una tradicional fuente de proteína para consumo humano en tiempos de escasez.

La encina es una especie muy tolerante a la sequía, por lo que se encuentra en áreas con clima mediterráneo caracterizado por veranos calurosos y secos e inviernos suaves y lluviosos.

La madera de encina es dura, densa y resistente, lo que la hace ideal para muebles de alta calidad. La leña es de alto poder calorífico, y por ello se utilizó antaño para fabricar carbón vegetal.